viernes, 1 de febrero de 2013

Ensayos - Semana 1


Universidad del Rosario
Facultad de Administración
Programa de Admón. De negocios internacionales
Escritura de ensayos de opinión
María Alejandra Bohórquez Parra
31-Enero-2012


Texto por: María Alejandra Avendaño Barbosa

Es una madrugada como cualquier otra, un 24 de Abril después de tan enriquecedor sueño abro mis ojos y me encuentro con un desayuno en mi cama, de fondo una canción típica de estas fechas, y alrededor entre unos 4 o 5 familiares. Era mi cumpleaños, no sabía si sentirme feliz porque estaban todos allí celebrando ante mí un año más de vida o si sentirme avergonzada porque tenía un nido de pelo en mi cabeza, el maquillaje corrido y a mi papa tomándome la primera foto de mis anhelados 15 años, sin embargo en ese momento se me olvido todo porque la alegría de estar con ellos estaba por encima de todo.

Después de vestirme y arreglarme lo mejor posible, compartí con ellos un momento muy agradable, torta, música y así mismo unos cuantos regalos, pero para que ese momento fuera perfecto solo faltaba una cosa, la presencia de mi abuela, ella es el ser que más amo en la vida y que por razones que ahora no puedo contar se encuentra en USA hace ya 10 años. A pesar de que ella se perdía de nuevo uno de los tantos días importantes de mi vida, siempre estuve feliz de celebrar con los que estaban presentes.

En la cocina se encontraba mi mamá la ayude a servir unos cuantos platos y probamos una deliciosa comida, por otro lado mi hermana los invitó a todos a la sala para abrir los regalos, me sentaron en el medio y reclamaban que abriera uno a uno, después de estar agradecida por tantas cosas entre ellas una camisa, un iPod y dinero, mi mamá me paso una cajita envuelta en ese típico papel de abuelo cuando la abrí me encontré con un rosario que ha pasado desde las manos de mi bisabuela hasta las de mi madre y ese 24 de Abril me pertenecía a mí.

Finalmente fue impresionante como me sentí, era algo indescriptible, felicidad, emoción y una inmensa nostalgia recorrían mi cuerpo, por saber que a pesar de que ella no estaba en cuerpo me dejo su más memorable objeto, que trascenderá generación tras generación, y que siempre tendrá el mismo valor que le doy yo hoy en día únicamente para recordar y llevar siempre en mi corazón a mi abuela. 

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