Universidad del Rosario
Facultad de Administración
Programa de Admón. De negocios internacionales
Escritura de ensayos de opinión
María Alejandra Bohórquez Parra
31-Enero-2012
Facultad de Administración
Programa de Admón. De negocios internacionales
Escritura de ensayos de opinión
María Alejandra Bohórquez Parra
31-Enero-2012
31-Enero-2012
Texto por: María Alejandra Avendaño Barbosa
Es una madrugada como cualquier
otra, un 24 de Abril después de tan enriquecedor sueño abro mis ojos y me
encuentro con un desayuno en mi cama, de fondo una canción típica de estas
fechas, y alrededor entre unos 4 o 5 familiares. Era mi cumpleaños, no sabía si
sentirme feliz porque estaban todos allí celebrando ante mí un año más de vida
o si sentirme avergonzada porque tenía un nido de pelo en mi cabeza, el
maquillaje corrido y a mi papa tomándome la primera foto de mis anhelados 15
años, sin embargo en ese momento se me olvido todo porque la alegría de estar
con ellos estaba por encima de todo.
Después de vestirme y arreglarme
lo mejor posible, compartí con ellos un momento muy agradable, torta, música y así
mismo unos cuantos regalos, pero para que ese momento fuera perfecto solo
faltaba una cosa, la presencia de mi abuela, ella es el ser que más amo en la
vida y que por razones que ahora no puedo contar se encuentra en USA hace ya 10
años. A pesar de que ella se perdía de nuevo uno de los tantos días importantes
de mi vida, siempre estuve feliz de celebrar con los que estaban presentes.
En la cocina se encontraba mi
mamá la ayude a servir unos cuantos platos y probamos una deliciosa comida, por
otro lado mi hermana los invitó a todos a la sala para abrir los regalos, me
sentaron en el medio y reclamaban que abriera uno a uno, después de estar
agradecida por tantas cosas entre ellas una camisa, un iPod y dinero, mi mamá
me paso una cajita envuelta en ese típico
papel de abuelo cuando la abrí me encontré con un rosario que ha pasado desde
las manos de mi bisabuela hasta las de mi madre y ese 24 de Abril me pertenecía
a mí.
Finalmente fue impresionante como
me sentí, era algo indescriptible, felicidad, emoción y una inmensa nostalgia
recorrían mi cuerpo, por saber que a pesar de que ella no estaba en cuerpo me
dejo su más memorable objeto, que trascenderá generación tras generación, y que
siempre tendrá el mismo valor que le doy yo hoy en día únicamente para recordar
y llevar siempre en mi corazón a mi abuela.
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